lunes, 2 de febrero de 2015

Realidad y mitos sobre la migración centroamericana

La región del Triángulo Norte de Centroamérica está bajo el foco de atención. A finales de enero, se anunció que el Presidente Barack Obama pedirá hoy, al Congreso de Estados Unidos, triplicar la ayuda financiera para que los guatemaltecos, salvadoreños y hondureños –en especial los menores de edad– tengan menos incentivos para migrar ilegalmente hacia el norte.
Esto deriva de la situación tan alarmante que se vivió en 2014. Al menos 51 mil 705 niños de esos países intentaron cruzar la frontera de manera ilegal y sin acompañamiento. En 2011 se registraron 3 mil 933 niños y el número de menores ha crecido sostenidamente desde dicho año por lo que se teme que continúe la tendencia al alza. Por ello, en 2015, tanto los Gobiernos norteamericano como centroamericanos desean revertir dicha situación.
En esa línea, los Gobiernos centroamericanos idearon la “Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte”, un plan para el período de 2015 a 2019 que contempla proyectos de desarrollo de infraestructura, formación de capital humano, incremento de la seguridad ciudadana, entre otros. El Gobierno guatemalteco anunció que los tres países necesitarían un total de 15 mil millones de dólares para ejecutar dichos proyectos; sin embargo, los representantes de Estados Unidos manifestaron que con mil millones de dólares estarían triplicando la ayuda hacia nuestros países y que darán continuidad a varios programas para reducir la pobreza e inseguridad ciudadana.
Independientemente de la evidente dificultad para financiar dicho plan, se percibe un cambio en la visión del fenómeno migratorio. Antes de esta lamentable situación, con frecuencia, se anteponían los beneficios económicos a los sociales. Por ejemplo, usualmente se consideraba positivo que las remesas crecieran año con año.
Eso me lleva a referirme al primer mito: “las remesas son beneficiosas para las economías centroamericanas”. Es cierto que estos flujos de dinero contribuyen a mejorar el presupuesto de las familias y tienen efectos macroeconómicos beneficiosos. Sin embargo, si las remesas no se invierten, ni se utilizan para aumentar el valor agregado de la producción, entonces puede suceder que, en términos relativos, sólo se estén encareciendo nuestros productos de exportación.
Es decir, las remesas son una inyección de dólares que pueden contribuir a la apreciación del tipo de cambio real que repercute en la competitividad de nuestros países. De hecho un estudio publicado por CEPAL analiza esta situación con mayor profundidad (disponible en http://bit.ly/1D44qdq).
Ahora bien, para evitar el error de otorgar mayor importancia a los efectos económicos, es preciso indicar que las migración también ha influenciado el comportamiento de los hogares que reciben remesas. En ocasiones, estas transacciones monetarias ocurren luego de procesos de desintegración familiar, y se consideran como reemplazo del consejo y guía de los padres migrantes a sus hijos. Así también, se menciona que los receptores de remesas tienen menos incentivos para trabajar.
Por lo tanto, para desincentivar la migración y evitar los efectos económicos y sociales negativos, los presidentes centroamericanos apuestan por aumentar el ritmo de crecimiento de sus economías.
No obstante, Michael Clemens, investigador del Centro para el Desarrollo Global (CGD por sus siglas en inglés), apunta que contraintuitivamente los países con una riqueza más alta tienden a ser mayores emisores de migrantes (artículo disponible en: http://bit.ly/1yseYh2). Por ello, la promoción del crecimiento como estrategia para reducir la migración constituye el segundo mito al que me refiero en este artículo.
Según Clemens el crecimiento económico permite, entre otras cosas, que más personas tengan información sobre cómo migrar y también alcancen una capacidad financiera mayor para hacerlo (aunque se esperaría que en condiciones menos riesgosas). El menciona que el crecimiento favorece la movilidad de las personas y, por ello, los programas de promoción del desarrollo económico deben considerar esta situación.
Ciertamente, al presentar esta evidencia, en ningún momento quiero decir que no se deba promover el crecimiento económico de nuestros países, sino que el crecimiento económico por sí sólo no va a evitar que los centroamericanos sigan migrando. Más bien, se trata de generar oportunidades de educación, empleo y de una vida segura para todos. De manera que la migración sea “una opción y no una obligación” como indicó el canciller salvadoreño, Hugo Martínez. Por ello, el plan de la Alianza para la Prosperidad debe ejecutarse de manera que los beneficios lleguen a aquellas personas que merecen más oportunidades e incentivos para sentirse atendidos por sus países.
 
Este artículo se publicó en la Revista PERSPECTIVA, disponible en: http://www.perspectiva.com.gt/realidad-y-mitos-sobre-la-migracion-centroamericana/
 
 

viernes, 7 de noviembre de 2014

La trascendencia en el tiempo de las empresas

Hasta enero de 2006, la empresa Kongo Gumi era reconocida como la más antigua en el mundo. Se dedicaba a la construcción de templos budistas en Japón. Sin embargo, después de 1428 años de operación, esta se convirtió en una subsidiaria de otra empresa de construcción llamada Takamatsu.
Por ello, al momento, la empresa más antigua (es decir, que ha mantenido operaciones continuas y de manera independiente por más tiempo) es un hotel también ubicado en Japón, llamado Nishiyama Onsen Keiunkan, que nació en el año 705. Es asombroso pensar que estas empresas ya tenían varios años de operación cuando Colón descubrió América, por citar un evento histórico relevante.
No es coincidencia que las dos empresas que en los últimos dos años se ubicaran en el país nipón. De hecho, la mayoría de empresas antiguas se ubican en los lugares que ahora conocemos como Japón, Alemania, Austria, Reino Unido e Italia.
Considerando estos datos, es válido preguntar: ¿por qué reflexionar sobre la trascendencia en el tiempo de las empresas?
En principio, es increíble que las empresas se convierten en el legado de las personas visionarias. De hecho, resulta difícil dimensionar el tiempo de trascendencia de las empresas mencionadas y observar cómo las generaciones actuales se benefician de los emprendimientos de sus antepasados.
Justamente, desde un punto de vista normativo, la sobrevivencia de las empresas depende de la correcta administración de la misma por parte de los sucesores, del clima de negocios y la competitividad de la empresa. Sin embargo, la realidad también muestra que algunos negocios basan su estrategia de sobrevivencia en privilegios o prácticas de competencia desleal.
Todo esto ocasiona que, en Guatemala, varios emprendimientos que no sobrevivan mucho tiempo. Por ejemplo, los datos del Global Entrepreneurship Monitor indican que Guatemala es uno de los países con las tasas más altas de emprendimientos tempranos a nivel global. Sin embargo, sólo una pequeña parte de las nuevas empresas logra superar los 3.5 años necesarios para consolidarse en el mercado. Esto se debe muy probablemente a que los emprendimientos recientes son mucho más sensibles a los cambios en las condiciones económicas que las empresas más antiguas.
Por otro lado, la edad de la empresa también es un factor determinante del comportamiento y estrategias corporativas. Por ejemplo, para el caso de las empresas españolas, Javier Sánchez Vidal y Juan Francisco Martín-Ugedo (2008) detectaron dos tendencias que podrían aplicar para el caso guatemalteco:
1. La primera que mencionan es que a mayor edad de la empresa, mayor es la presencia de fondos propios para su operación. Esto es por que las empresas tienen una capacidad mayor de acumular beneficios y depender menos de otras fuentes de financiamiento como el crédito.
2. La segunda se refiera a que el riesgo asumido por las empresas disminuye con el tiempo. Es decir, las empresas jóvenes tienden a realizar acciones más riesgosas mientras que las empresas con mayor trayectoria tienden a acomodarse a una situación más estable.
En relación a este último punto, otros autores también agregan que las empresas más antiguas son más resistentes al cambio y a la puesta en marcha de acciones innovadoras.
Por ello, si su negocio tiene más de dieciséis años, puede decir que ha superado la edad mediana de una empresa guatemalteca. Esto podría indicar que va en el camino correcto para asegurar su trascendencia en el tiempo pero también debe ser un motivo para evaluar si las operaciones de su empresa son dinámicas y virtuosas, o si se está estancando.
Este artículo se publicó en la Revista PERSPECTIVA, disponible en:
http://www.perspectiva.com.gt/la-trascendencia-en-el-tiempo-de-las-empresas/

jueves, 16 de octubre de 2014

Implicaciones de la mujer en el mundo laboral

Usualmente hay un punto ausente en la discusión sobre las implicaciones de la incorporación de la mujer en el mercado laboral y cuyo interés atañe a todos. Este se refiere al impacto que podría tener la inserción laboral de las mujeres en la iniquidad de la riqueza.

Para explicar este punto, empiezo por referirme a Thomas Piketty, economista francés que ha generado mucho debate en relación a la desigualdad económica. A manera de ilustración expone que una pareja que tenga diez hijos estaría motivada a dividir su riqueza en el mismo número de porciones (capítulo dos del libro el Capital en el Siglo XXI). Por ello, la influencia de la riqueza heredada se vería disminuida en comparación con una pareja que tenga menos hijos.

Ahora consideremos el hecho de que las mujeres que trabajan tienen menos hijos de los que desean. Para el caso guatemalteco, los datos de la World Values Survey indican que, en promedio, una guatemalteca considera ideal tener tres hijos. Sin embargo, el 60% de las mujeres que trabajan a tiempo completo en Guatemala ha tenido un número menor de hijos del que considera deseable.

Evidentemente, los datos de la encuesta no permiten inferir si esta decisión se debe al hecho de participar en el mercado laboral. Empero, cuando una mujer trabaja, contribuye al ingreso de un hogar y consecuentemente a la acumulación de riqueza que será heredada entre un número menor de hijos del que deseaba. Por otro lado, las mujeres que no trabajan podrían experimentar una situación opuesta. Por ello, la inserción no generalizada de mujeres en el mercado laboral podría acrecentar la desigualdad.

Más allá de cuestionar a las mujeres sobre el número de hijos que quieran tener y sobre la decisión de una mujer de quedarse en casa o salir a trabajar –considerando que estas decisiones son personales y que no pueden clasificarse como incorrectas–, parece justo promover las condiciones para que las mujeres no se vean tan influenciadas por el mundo laboral en su decisión de formar y ampliar su familia.

Es decir, cada día más mujeres se integran al mercado laboral; sin embargo, lo hacen en condiciones más precarias que los hombres. Esto se denota, por ejemplo, por la brecha en el ingreso laboral reflejada en los resultados de la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos: en 2013, por cada Q100 que ganó un hombre en promedio, una mujer obtuvo Q84. Asimismo, hay mujeres que realizan trabajos no remunerados en una proporción mayor que los hombres y así podría continuar enumerando otros indicadores que muestran una situación más desfavorable.

Por lo tanto, las condiciones laborales deben ser más propicias para que las mujeres puedan trabajar mientras preservan la libertad para decidir qué familia quieren tener. De alguna manera, esto podría evitar un crecimiento de la desigualdad económica en el país.

Existen quiénes consideran que la iniquidad (por cierto, no existe la palabra inequidad) no es importante y que sería mejor concentrarse en la abolición de la pobreza pero para ello es necesario generar crecimiento. Entonces, a este respecto, es preciso citar un estudio del Fondo Monetario Internacional que indica que una menor desigualdad neta parece conducir a un crecimiento económico más rápido y más duradero.

Este artículo se publicó en la Revista PERSPECTIVA, disponible en:
http://www.perspectiva.com.gt/implicaciones-de-la-mujer-en-el-mundo-laboral/